4 Formas En Las Que el Azúcar Te Hace Engordar (La Receta Perfecta Para Un Desastroso Aumento De Peso)

chuuLos diferentes alimentos afectan al cuerpo en diferentes maneras y el azúcar es un engordante inigualable.

El azúcar (sacarosa ) y jarabe de maíz de alta fructosa contienen dos moléculas: glucosa y fructosa.

La glucosa es absolutamente vital para la vida y es una parte integral de nuestro metabolismo. Nuestros cuerpos producen y tenemos una reserva constante de la misma en el torrente sanguíneo.

Cada célula en el cuerpo puede utilizar la glucosa para obtener energía. Si no conseguimos la glucosa de la dieta, nuestro cuerpo produce lo que necesitamos de proteínas y grasas.

La fructosa, sin embargo, es muy diferente. Esta molécula no es una parte natural del metabolismo y los humanos no la producen. De hecho, muy pocas células en el cuerpo pueden hacer uso de ella, excepto las células del hígado. Cuando comemos una gran cantidad de azúcar, la mayor parte de la fructosa es metabolizada por el hígado. Allí se convierte en grasa, que es secretada a la sangre .

  1. La Fructosa Causa Resistencia A La Insulina

fructosa¿Alguna vez has oído hablar de la hormona insulina? Es una de las principales hormonas que regulan el metabolismo humano y el uso de energía. La insulina es secretada por el páncreas, luego viaja en la sangre a las células periféricas, como las células musculares. La insulina envía una señal a estas células que deberían poner los transportadores para la glucosa en su superficie, permitiendo así que la glucosa entre en las células, donde puede ser utilizada. Cuando comemos una comida alta en carbohidratos, los niveles de glucosa suben. El exceso de glucosa es tóxico por lo que la insulina sale rápidamente con el fin de obtener la glucosa de la sangre y en las células. Si no tuviéramos la insulina o no funcionara correctamente, la glucosa en la sangre podría alcanzar niveles tóxicos. En las personas sanas, este mecanismo funciona muy bien y nos permite comer comidas con alto contenido de carbohidratos sin que nuestra glucosa en la sangre se salga de control. Sin embargo, este mecanismo tiende a dañarse. Las células se vuelven resistentes a los efectos de la insulina, lo que hace que el páncreas tenga que secretar aún más para impulsar la glucosa a las células.Básicamente, cuando te conviertes resistente a la insulina, tendrás más insulina en la sangre todo el tiempo (hasta que todo el mecanismo se daña y conduce a la diabetes del tipo II… lo que puede pasar eventualmente). Pero la insulina también tiene otras funciones. Una de ellos es el envío de señales a las células grasas. La insulina le dice a las células grasas que recojan la grasa del torrente sanguíneo, la almacenen y eviten la quema de la grasa que ya llevan. Cuando los niveles de insulina son elevados crónicamente, mucha de la energía en nuestro torrente sanguíneo se deposita selectivamente en las células de grasa y se almacena. El exceso de consumo de fructosa es una causa conocida de la resistencia a la insulina y los niveles elevados de insulina en la sangre (12). Cuando esto sucede, el cuerpo tiene dificultades para acceder a la grasa almacenada y el cerebro empieza a pensar que se trata de hambre. Entonces comemos más.

 

Mecanismo #1 del azúcar como inductor del aumento de peso: Comer demasiada azúcar aumenta crónicamente los niveles de insulina en la sangre, que selectivamente deposita la energía de los alimentos en las células grasas.

  1. La Fructosa Causa Resistencia a una Hormona Llamada Leptina

oreosLa fructosa también causa aumento de peso por sus efectos en una hormona llamado Leptina.

La Leptina es secretada por células grasas. Mientras más grandes sean las células grasas, más Leptina secretarán. Esta es una señal que tu cerebro utiliza para determinar cuánta grasa ha sido almacenada para un día lluvioso.

Cuando comemos alimentos, algunos de ellos quedan almacenados en las células grasas. Esto hace que las células grasas se vuelvan más grandes y secreten más leptina.

Cuando el cerebro detecta el incremento de leptina, “se da cuenta” de que el cuerpo tiene suficiente grasa acumulada y que no necesitamos comer más.

Este es el elegante mecanismo diseñado por la naturaleza para hacer que dejemos de sentir hambre y dejemos de comer cuando hay suficiente grasa en nuestras células grasas, lo que se supone que nos debería prevenir de convertirnos en obesos.

Más grasa = más leptina = tenemos suficiente energía = no necesitamos comer. Sencillo.

El aumento de la leptina también nos hace liberar más grasa de muestras reservas de grasa e incrementar la tasa metabólica.

Así es como se supone que debe funcionar, pero si el cerebro se vuelve resistente a la leptina (no “ve” la leptina en la sangre) entonces este proceso regulador no funcionará.

Si el cerebro no ve la leptina, no sabrá que las células grasas están llenas y entonces no habrá ninguna señal que le diga al cerebro que se debe dejar de comer.

Baja leptina = No se tiene suficiente energía almacenada = se necesita comer más y quemar menos.

Así es como la resistencia a la leptina nos hace gordos. El cerebro piensa que el cuerpo está hambriento y nos hace comer más y quemar menos.

Tratar de ejercer “fuerza de voluntad” sobre la señal de hambre conducida por la leptina es casi imposible. Es por esto que la mayoría de las personas simplemente no pueden “comer menos, y moverse más” y vivir felices para siempre.

Con el fin de ser capaces de comer menos, tenemos que deshacernos de la resistencia a la leptina, para que nuestro cerebro “vea” toda la grasa que tenemos almacenada.

Una dieta a base de mucha fructosa puede causar resistencia a la leptina. Uno de los mecanismos es que la fructosa aumenta el nivel de los triglicéridos en la sangre, lo que bloquea el transporte de la leptina desde la sangre hasta el cerebro (3, 4).

Así es como el exceso de azúcar hace que la regulación de la grasa corporal se salga de control y que el cerebro piense que se necesita seguir comiendo.

This is how excess sugar throws body fat regulation out of whack, making the brain think that it needs to keep eating.

Mecanismo #2: La Fructosa hace que se desarrolle la resistencia a la leptina, lo que significa que el cerebro no “ve” toda la grasa almacenada en el cuerpo y piensa que el cuerpo está hambriento. Esto causa que bioquímicamente se conduzca a comer más como consecuencia de la leptina.

 

  1. Fructosa No Provoca La Saciedad De La Misma Manera Que Lo Hace La Glucosa

punto3La manera en la que el cuerpo y el cerebro regulan la ingesta de alimentos es extremadamente compleja e implica múltiples hormonas y circuitos neurológicos.

Hay una región en el cerebro llamada Hipotálamo, donde todas estas señales son interpretadas.

Aquí es donde la leptina (discutida anteriormente) funciona en el cerebro, junto con varias neuronas y otras hormonas.

Un estudio relativamente reciente publicado en el 2013 examinó los efectos de la fructosa vs la glucosa con respecto a la saciedad y a la ingesta de alimentos (5).

Le dieron a 20 voluntarios sanos o una bebida endulzada con glucosa o una bebida endulzada con fructosa, escanearon sus cerebros y les hicieron un montón de preguntas.

Resultó que la bebida con glucosa disminuyó el flujo sanguíneo y la actividad en el hipotálamo (donde la ingesta de alimentos es controlada) mientras que la bebeida con fructosa no lo hizo.

Los que bebieron la bebida con glucosa sintieron menos hambre y más saciedad comparados con los que bebieron la bebida con fructosa, los cuales no se sintieron satisfechos del todo y de alguna manera todavía tenían hambre.

Esto implica que la bebida endulzada con fructosa, a pesar de tener la misma cantidad de calorías que la bebida con glucosa, NO incrementaba la saciedad de la misma manera.

Otra hormona importante es la llamado grelina, la hormona del “hambre”. Mientras más grelina se produzca, más hambrientos nos sentimos.

Otro estudio demostró que la fructosa no reduce los niveles de grelina en la sangre ni siquiera cerca de cómo los reduce la glucosa.

Estos estudios sugieren que la fructosa no hace que te sientas satisfecho después de comer de la misma manera que lo hace la glucosa, incluso con exactamente la misma cantidad de calorías.

Mecanismo #3: La Fructosa no te hace sentir satisfecho de la misma manera que lo hace la glucosa, lo que conduce a un incremento en la ingesta de calorías.

  1. El Azúcar Te Vuelve Adicto

adictoEl azúcar hace que los opiáceos y la dopamina actúen en los centros de reserve del cerebro, así como otras drogas como la cocaína (6).

En una larga revisión publicada en 2008 en el Diario de Revisiones de Neurociencia y Bioconducta, los investigadores analizaron la evidencia del potencial adictivo del azúcar (7).

Estos estudios fueron realizador en ratas, que son una buena representación de los humanos porque se vuelven adictos a ciertas drogas de la misma manera que nosotros lo hacemos.

Una nota del estudio:

“La evidencia sostiene la teoría de que, en ciertas circunstancias, el acceso intermitente al azúcar puede conducir a cambios neuroquímicos y de comportamiento que se asemejan a los efectos de las sustancias de abuso”

La evidencia es muy fuerte en cuanto a que el azúcar puede ser adictivo se refiere. Esto tiene mucho sentido debido a que afecta los mismas vías neurológicas que las drogas de abuso.

Comer azúcar nos da “placer” y libera opiáceos y dopamina en el sistema de reserva del cerebro, especialmente en el área llamado Núcleo Accumbens (8).

Estas son las mismas áreas estimuladas por drogas como la nicotina y la cocaína.

Para ciertos individuos con cierta predisposición, esto puede terminar en una fuerte adicción.

Las personas que reciben fuertes antojos de azúcar y son incapaces de dejar o reducir su consumo a pesar de consecuencias físicas negativas (como el aumento de peso) son adictos azúcar.

Mecanismo #4: El azúcar, debido a sus poderosos efectos en el cerebro, conduce a las señales clásicas de adicción, comparables con las señales del uso de drogas de abuso. Esto activa un poderoso comportamiento de recompensa que puede conducir al exceso.

La Receta Perfecta Para un Desastroso Aumento de Peso

Está bien, vamos a dar un paso atrás y revisar lo que hemos cubierto sobre la fructosa y la acumulación de grasa. 1.    La fructosa provoca resistencia a la insulina y aumenta los niveles de insulina en el cuerpo, lo que aumenta la deposición de grasa en las células grasas. 2.    La fructosa causa resistencia a una hormona llamada leptina, que hace que el cerebro no “vea” que las células de grasa están llenas de grasa. Esto conduce a un aumento de la ingesta de alimentos y la disminución de la quema de grasa. 3.    La fructosa no te hace sentir saciado después de las comidas. No baja los niveles de la hormona grelina y no reduce el flujo de sangre en los centros del cerebro que controlan el apetito. Esto aumenta la ingesta de alimentos en general. 4.    El azúcar, con su fuerte impacto en el sistema de recompensa, causa adicción en algunas personas. Esto activa un poderoso comportamiento de búsqueda de recompensa que también aumenta la ingesta de alimentos.

 Entonces, el consumo excesivo de fructosa desregula el balance de energía a corto plazo entre comida y comida y dispara el balance de energía a largo plazo más allá de lo requerido.

Cuanto más azúcar se come y cuanto más tiempo se permita que este proceso continúe, más poderoso se vuelve. La insulina y el aumento de la resistencia a la leptina y el comportamiento de búsqueda de recompensa se vuelve más fuerte con el pasar del tiempo. De esta manera, el azúcar establece una extremadamente potente unidad bioquímica para que se coma más, se queme menos y se engorde. Tratar de ejercer fuerza de voluntad sobre esta poderosa unidad puede ser casi imposible. Me gustaría señalar que esto no se aplica a las frutas, que son alimentos reales con fibra y una baja densidad de energía. Las frutas son una fuente relativamente menor de fructosa en la dieta. El azúcar va más allá de las calorías vacías Algunas personas todavía piensan que el azúcar es sólo calorías “vacías”. Nada podría estar más lejos de la verdad. Las calorías vacías son sólo la punta del iceberg, el azúcar es la principal causa de la obesidad por sus poderosos efectos sobre las hormonas y el cerebro.

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Texto original en ingles

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